ATENCIÓN AL DÉFICIT DE VITAMINA D

ATENCIÓN AL DÉFICIT DE VITAMINA D

La deficiencia de Vitamina D en España no es un mito, sino una realidad, de importante repercusión sobre la salud ósea y sobre la salud del organismo en su conjunto. Es el defecto nutricional más frecuente en los Españoles.

Esta vitamina liposoluble, además de ser un micronutriente esencial, debe considerarse como una hormona involucrada en un complejo sistema endocrino que regula la homeostasis mineral, protege la integridad del esqueleto y modula el crecimiento y la diferenciación celular en una amplia variedad de tejidos.

Se estima que el 90% de esta vitamina la generamos los humanos en la piel a través de un proceso tan simple como es tomar el sol. El otro 10% procede, generalmente, de una adecuada alimentación con productos que la contengan.

En España, salvo en algunas zonas del norte, es el país con mayor insolación de Europa, parece impensable que pueda existir un déficit de esta vitamina, solo se puede concluir que los españoles pasamos demasiado tiempo escondidos del sol, trabajando en lugares cerrados, en casa y no disfrutamos lo suficiente de actividades al aire libre. A esto le sumamos que tenemos obsesión con los melanomas y confundimos protección con ocultación. Hasta el factor 8 de protección solar bloquea la producción de Vitamina D en la dermis en un 95%.

La OMS recomienda una exposición solar corporal en los países del hemisferio norte de 10-15 minutos diarios (sin protección solar), 3 veces en semana, con el objetivo de generar Vitamina D y, por supuesto, evitar exposiciones excesivas, sobre todo cuando el sol está más alto.

Las reservas de Vitamina D adquiridas, por lo general, durante los meses de verano se agotan y reducen hasta la mitad en dos meses aproximadamente. Por lo tanto a muchas personas les afecta este déficit, siendo más susceptibles de padecer resfriados y de sentir una bajada de su estado de ánimo.

El déficit severo de Vitamina D ocasiona raquitismo en niños y osteomalacia en adultos, ambas enfermedades de los huesos.

Los primeros síntomas del déficit de Vitamina D son: fatiga y cansancio, pesimismo y estado de ánimo deprimido, nerviosismo, ligera excitabilidad, insomnio, debilidad muscular.

Estudios recientes sugieren que la deficiencia de Vitamina D en sangre está asociada con el desarrollo de  diabetes, enfermedades cardiovasculares, diversos tipos de cáncer y con la obesidad. Los investigadores creen que la Vitamina D es un factor decisivo (no el único) en el desarrollo de estas patologías.

Por ello, hay que aumentar el consumo de alimentos que contienen Vitamina D: pescados grasos (como sardina, salmón, boquerón, caballa, etcétera), la yema de huevo, lácteos, mantequilla y algunas setas.

Disfruta del sol cada día con precaución y cuida la alimentación para que la vitamina d no se escape porque es necesaria para una salud óptima. El Método Smiling te ayuda a conseguirlo.

Y ten en cuenta que la suplementación de Vitamina D puede ser peligrosa, toma únicamente suplemento de esta vitamina bajo prescripción médica.

 

 

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